miércoles, 5 de agosto de 2009




Tú pasas por la vida sin rozarla,
que no te toque el hierro del esclavo
que con cualquier limosna se alimenta.
Tu vida es un convite para nadie,
tu corazón un bote salvavidas
sólo para pasajes de primera.
Tu cuerpo amante vive hipotecado
sobre cualquier prebenda medieval,
sin embargo de sesgo me contemplas

Siento latir tu sangre precintada
ese alazán que va a romper la cincha
que se horroriza de los mausoleos

y que quiere vivir, a tu pesar.

2 comentarios:

  1. Hay que rozar y dejarse rozar por la vida, gracias por compartir.

    saludos Ingrid

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  2. me gusta

    sirve de ánimo en un día oscuro

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